sábado, 17 de agosto de 2013

La sociedad colonial en Latinoamérica

Según Benassar, solamente es posible analizar la sociedad colonial si tenemos en cuenta la evolución demográfica, que permitió apreciar una disminución de la población indígena, al tiempo que se producía un importante flujo inmigratorio de población blanca y negra por un lado, y el papel de la Iglesia como factor de separación entre blancos, indígenas y negros, en función de su desaprobación acerca del comportamiento de los europeos, situación que generó más de una tensión entre el proyecto económico y el religioso, por otro.
Aceptados como válidos dichos supuestos, el autor divide a la población en dos grupos, definidos como los dominadores, por un lado; y los dominados, por otro. 
Respecto a los primeros, la Casa de Contratación tuvo como cometido llevar un registro cuantitativo y cualitativo de la población que se embarcaba hacia estas tierras, apenas iniciada la conquista. Sin embargo, existieron intentos políticos destinados a apurar el poblamiento, pero esto facilitó el ingreso indiscriminados de personas que luego, o se negaban a trabajar, o abusaban de los indígenas movidos casi exclusivamente por su afán de lucro, situación que se corrigiera posteriormente.
Los blancos, llegados desde los diversos reinos ibéricos, eran mayoritariamente de sexo masculino. y ocuparon, desde el comienzo, los lugares de privilegio en estas tierras, reservándose para ellos los cargos de mayor jerarquía. La llegada de la mujer Europea, posibilitó el nacimiento de un nuevo grupo social, los criollos, que durante las reformas llevadas a cabo por los Borbones, fueron relegados de los cargos confianza. Previamente, una tendencia creciente a la unión de europeos con mujeres indígenas, forzada en la mayoría de los casos, o, voluntariamente, generó un nuevo grupo étnico definido como mestizo. Estos hijos, junto con sus madres, se vincularon a extranjeros de menor jerarquía, al llegar las esposas de los blancos más encumbrados. 
En aquellos lugares donde los indígenas mostraban mayor hostilidad, o no eran aptos para la naturaleza de las tareas, comenzaron a comercializarse individuos de raza negra, traídos desde las costas africanas en calidad e esclavos, en un comercio de triangulación donde los traficantes europeos les cambiaban por productos manufacturados, para luego entregarlos a cambio de metales preciosos, fundamentalmente. De la unión de este grupo con los blancos surgieron los mulatos, y también los zambos, cuando la interacción se daba entre blancos y negras. 
Estos sectores ocupaban los niveles más bajos de la sociedad y eran sometidos de diferente manera. Los indígenas, eran hombre libres sujetos a tutela, esto quiere decir subordinados a los blancos a través de tres instituciones dirigidas por blancos: la Encomienda, el Corregimiento o la Misión.
Los corregidores eran funcionarios de la corona a quienes se entregaba un grupo de indígenas que debían ser explotados, entregándose una parte de todo lo conquistado a la Corona.
Los encomenderos era particulares con una misión semejante a la de los corregidores, con la diferencia que   debían realizar aportes importantes a las arcas reales. 
Las misiones, mientras tanto, eran grandes extensiones de tierra, dirigidas por sacerdotes, donde todos cultivaban en forma comunitaria, al tiempo que aprendían música, a leer y sumar, al tiempo que eran evangelizados. 
Los esclavos, en cambios, eran mercadería y sus derechos inexistentes. Por lo tanto, se diferenciaba con los indígenas en que no eran considerados hombres libres y llegaron a cumplir tareas específicas.  

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