Según Benassar, solamente es posible analizar la sociedad colonial si
tenemos en cuenta la evolución demográfica, que permitió apreciar una
disminución de la población indígena, al tiempo que se producía un
importante flujo inmigratorio de población blanca y negra por un lado, y
el papel de la Iglesia como factor de separación entre blancos,
indígenas y negros, en función de su desaprobación acerca del
comportamiento de los europeos, situación que generó más de una tensión
entre el proyecto económico y el religioso, por otro.
Aceptados como válidos dichos supuestos, el autor divide a la población
en dos grupos, definidos como los dominadores, por un lado; y los
dominados, por otro.
Respecto a los primeros, la Casa de Contratación tuvo como cometido
llevar un registro cuantitativo y cualitativo de la población que se
embarcaba hacia estas tierras, apenas iniciada la conquista. Sin
embargo, existieron intentos políticos destinados a apurar el
poblamiento, pero esto facilitó el ingreso indiscriminados de personas
que luego, o se negaban a trabajar, o abusaban de los indígenas movidos
casi exclusivamente por su afán de lucro, situación que se corrigiera
posteriormente.
Los blancos, llegados desde los diversos reinos ibéricos, eran
mayoritariamente de sexo masculino. y ocuparon, desde el comienzo, los
lugares de privilegio en estas tierras, reservándose para ellos los
cargos de mayor jerarquía. La llegada de la mujer Europea, posibilitó el
nacimiento de un nuevo grupo social, los criollos, que durante las
reformas llevadas a cabo por los Borbones, fueron relegados de los
cargos confianza. Previamente, una tendencia creciente a la unión de
europeos con mujeres indígenas, forzada en la mayoría de los casos, o,
voluntariamente, generó un nuevo grupo étnico definido como mestizo.
Estos hijos, junto con sus madres, se vincularon a extranjeros de menor
jerarquía, al llegar las esposas de los blancos más encumbrados.
En aquellos lugares donde los indígenas mostraban mayor hostilidad, o no
eran aptos para la naturaleza de las tareas, comenzaron a
comercializarse individuos de raza negra, traídos desde las costas
africanas en calidad e esclavos, en un comercio de triangulación donde
los traficantes europeos les cambiaban por productos manufacturados,
para luego entregarlos a cambio de metales preciosos, fundamentalmente.
De la unión de este grupo con los blancos surgieron los mulatos, y
también los zambos, cuando la interacción se daba entre blancos y
negras.
Estos sectores ocupaban los niveles más bajos de la sociedad y eran
sometidos de diferente manera. Los indígenas, eran hombre libres sujetos
a tutela, esto quiere decir subordinados a los blancos a través de tres
instituciones dirigidas por blancos: la Encomienda, el Corregimiento o
la Misión.
Los corregidores eran funcionarios de la corona a quienes se entregaba
un grupo de indígenas que debían ser explotados, entregándose una parte
de todo lo conquistado a la Corona.
Los encomenderos era particulares con una misión semejante a la de los
corregidores, con la diferencia que debían realizar aportes
importantes a las arcas reales.
Las misiones, mientras tanto, eran grandes extensiones de tierra,
dirigidas por sacerdotes, donde todos cultivaban en forma comunitaria, al
tiempo que aprendían música, a leer y sumar, al tiempo que eran
evangelizados.
Los esclavos, en cambios, eran mercadería y sus derechos inexistentes.
Por lo tanto, se diferenciaba con los indígenas en que no eran
considerados hombres libres y llegaron a cumplir tareas específicas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario